• Viriliana

3 Tips para aprender inglés y no ahogarse en el intento.

Finalizaba el año 2018 y yo aterrizaba en Australia, confiada en mi capacidad de entender y hablar inglés en un decente nivel intermedio. Lo cierto, es que las cosas no fueron como creía. Pensé que por haber escuchado rock en inglés y haber tomado uno que otro curso sin terminar, yo ya estaba lista para nadar como pez en el agua en el inglés. Pero no.


Lo supe en el aeropuerto de Melbourne cuando intentaba localizar mis maletas extraviadas y no entendía ni un carajo! ¿qué rayos me dicen? -pensaba. Sin embargo, logré encontrar mi equipaje en medio de balbuceos de speaking in English y los movimientos de mis manos, ¡bendito lenguaje universal!


De ahí en adelante todo fue sacar valentía para ir a estudiar, conseguir trabajo y explorar la ciudad, para aventurarme a hacerlo sola, y “conquistar el mundo”.


A los pocos días me uní a un grupo de aeróbicos gratuito en el parque cerca de mi casa, pues necesitaba hacer ejercicio. La mayoría eran adultos mayores, que me sonreían y conversaban animadamente mientras yo me quedaba en blanco ante su gentil charla. A pesar de esto, pude contarles de donde venía y que estudiaba, ellos sonreían y me decían “Colombian people is nice”. Yo pensaba: que carajos ya me figuró intentar hablar con mis balbuceos de inglés, aunque no entienda nada!


Primer Tip


Hay que dejar la pena en la casa, salir y sumergirse en la piscina del inglés aunque toque chapalear en la orilla con nuestro balbuceo para no ahogarnos.


Nunca entendí el nombre del grupo, puedo decir que no entendía el 85% de lo que estas amenas personas me decían, yo solo sonreía y ellos también. Nuestra comunicación se basó en el yes, las sonrisas y uno que otro intercambio de palabras.


En este grupo la pasé muy bien, hice ejercicio, y le perdí la pena a exponerme en público con mi inglés de principiante. Me di cuenta que tener una conversación en inglés no sería tarea sencilla, pero no imposible. Solo necesitaba las ganas de aprender, pero sobre todo la confianza de creer en mi para lograrlo y taladrar en la vergüenza que se siente en todo este proceso.


A pesar de mis tropiezos con el inglés, yo estaba feliz. Me puse a la tarea de conseguir mi primer trabajo. Realicé un curso para tener la licencia que se necesita para trabajar en el sector de la construcción. Mis compañeras de casa trabajaban en esto, y me contaban sobre sus bondades económicas, y que el spanglish no sería un problema.


El curso duró un día. Salí de allí con dolor de cabeza, tuve que fingir todo el tiempo que entendía lo que la vivaz profesora explicaba, pues este curso es para personas que trabajan en la industria de la construcción y es necesario saber inglés, o por lo menos debes fingir que lo sabes. Tratar de recurrir al sentido común, al lenguaje de señas y estar muy atento para que tu inglés de principiante no sea un obstáculo. Así que, yo prestaba toda la atención que podía con cara de disfrutar la película, tratando de entender las ideas principales.


¡Pero vamos, que esto no corte tus alas!


Segundo Tip


Toca exponerse al inglés como un amante del sol y el bronceado: audios, conversaciones, calle, películas, trabajos… Que el inglés sea tu vitamina D de todos los días.


Después de que hice el curso conseguí dos trabajos, uno era limpiando en un centro judío de estudios de la Torá. Recuerdo que el primer día y los siguientes, el rabino y su esposa fueron personas muy amables y pacientes, se valían muchas veces del lenguaje de señas para indicarme mis actividades.


Mi segundo trabajo fue en el sector de la construcción, limpiando apartamentos nuevos, trabajando con por personas de Malasia. Otra aventura y desafío para mi inglés que estaba hambriento de comunicación.


Cuando la supervisora se acercaba para explicarme algo, yo la miraba fijamente al rostro con ojos de búho por unos segundos, tratando de comprender lo que me decía, luego ella repetía un poco más lento y hacía gestos con sus manos, a lo que yo respondía “ah got it, yes, sure” entonces ella me replicaba “un poco más rápido”. Y yo pensaba: que bien le estoy entendiendo!

Aunque estaba asistiendo de lunes a viernes durante 5 horas a estudiar inglés en un instituto, para mi cerebro el inglés del colegio y el de la calle eran muy diferentes. Este último era el de la vida real, no la receta de un libro, me hacía sentir frustrada y tonta, pero la clave estaba ahí, en seguir gateando con mis balbuceos hasta poder ser como un pez en el agua, exponerme como una niña chiquita desnuda de la fluidez y coherencia del español, aunque me sintiera avergonzada.


Tercer Tip


Hay que aceptarlo, aprender un idioma te regresa a la niñez. Necesitas un flotador de optimismo para nadar con tus balbuceos.

Te regresa a ese momento de necesidad humana de querer comunicarte, la diferencia es que cuando somos niños, el miedo, la vergüenza y la frustración no están presentes. La mayoría de personas a tu alrededor celebran cada balbuceo y palabra que dices. Somos niños alabados en sus piruetas verbales. En cambio, cuando somos adultos es diferente, aparece nuestro amigo pensamiento negativo y nos sabotea con pensamientos del tipo: “qué dirán” “suenas ridículo” “es gramaticalmente incorrecto”. “no soy bueno para el inglés, "el inglés es muy difícil", "no aprenderás sin un novio australiano”.


El aprendizaje del nuevo idioma se rodea de negativismo, vergüenza y frustración. Nuestros prejuicios se vuelven convicciones y se instalan como creencias que limitan y obstaculizan nuestro aprendizaje.


Sentirme como una niña hablando en inglés fue la oportunidad que me enfrentó a dos opciones: seguir nadando con mis balbuceos o darme a la retirada y no pasar más vergüenza.


Elegí la primera, porque me di cuenta que estaba en un proceso de aprendizaje y que no podía comparar mi habilidad con el español, idioma que llevaba hablando mas de treinta años, con mi habilidad con el inglés en el que recién empezaba.


Así que acepté que era normal hablar inglés como lo hacen los niños y comencé alabar mis piruetas verbales. Cada día reconocía los pequeños pasos que iba dando, me felicitaba por ellos. Comencé a decirme: "esta bien ya aprenderás y hablarás fluidamente inglés, solo es cuestión de tiempo y práctica, tú puedes hacerlo".


En conclusión


Un idioma se aprende practicando como nadar se aprende nadando.


Aprender inglés o cualquier idioma, es como intentar nadar en una piscina sin saber nadar, pero podrás hacerlo si comienzas a nadar en la orilla y luego utilizas un flotador como un niño para disfrutar de la piscina y los rayos del sol, veras que poco a poco con las ganas de aprender a nadar y sumergirte, te encontrarás nadando sin flotador, incluso en estilo mariposa.


Que te importe un hongo las charlas mentales desmotivadoras de tu cerebro, o de las personas que te rodean, tu acepta tus balbuceos, utilízalos lo mas que puedas, y motiva tu aprendizaje como un bebé optimista libre con su curiosidad, creatividad y desparpajo, con ganas de nadar un océano.


Entonces veras que más confianza crecerá en ti, incluso para hablar otro idioma, porque no lo harás, hasta que no te digas a ti mismo que eres capaz de hacerlo, hasta que no creas que puedes hacerlo. Así que empieza por decirte a ti mismo lo listo que eres y comienza.


Utilicé la metáfora de la piscina y aprender a nadar, porque me gusta mucho nadar, pero cuando empecé siendo una niña al principio solo chapaleaba, ahora puedo nadar incluso en el mar.

Lo que lees aquí es mi experiencia personal. Si te resultó útil este artículo, te invito a que lo compartas con otras personas.

¡Gracias por leerme!


See you pronto Evribady!