• Viriliana

7 lecciones de vida en 37 años

Actualizado: jun 28



Hace poco celebré mi cumpleaños estando al otro lado del mundo, a miles de millas de las calles que siempre he conocido, de las personas que he amado y con las que he crecido, y puedo decir, que los amigos, la familia y el amor te acompañan y se expanden en cualquier lugar que tu estés. Siempre hay familia, amigos y personas amorosas cruzando las fronteras mentales y físicas.


Tuve la oportunidad de celebrar con personas llenas de carisma, amor y talento 37 años de vida, los cuales me han brindado algunas respuestas para resolver los obstáculos, trabas, crisis, conflictos, aprietos, los desafíos que te pone la vida.

1. La vida que amas comienza cuando te amas.


He entendido que no practicamos mucho esto de: amarnos. Cuando nacemos, en nuestro instinto de supervivencia, somos bebes, niños, adolescentes, adultos deseando con todas nuestras fuerzas ser atendidos, aceptados y amados. Entonces volcamos la mayor parte de nuestra energía en complacer para ser aprobados por nuestros padres, familia, amigos, trabajo, nuestra pareja. Pasamos mucho tiempo dando gusto a los demás, queriendo encajar, ser reconocidos, que nos olvidamos verdaderamente de quien somos, nos olvidamos de nosotros mismos.


Aprendí que todo comienza a ser más claro y a fluir en la dirección que verdaderamente quiero, cuando comencé a detenerme para mirar mejor hacia dentro, es decir, a practicar el ejercicio de hablarme y verme en tercera persona con una mirada y palabras más bondadosas, cariñosas y generosas. Luego a preguntarme: qué es lo que yo quiero, qué es lo que me gusta, qué disfruto, qué amo, mejor dicho, comencé a conocerme dejando a un lado las expectativas de los demás. Me dije: Ey! chica lo más importante es lo que piensas tu sobre ti, no lo que viene de afuera.

2. Entender la naturaleza de las personas y el mundo que nos rodea.

Esto quiere decir que la naturaleza de los seres humanos y del mundo se rigen por leyes que escapan a ser capturadas en su totalidad. Hay cosas que están bajo nuestro control y otras que no. Cosas que podemos controlar y otras que no podemos controlar, por ejemplo, el comportamiento de los demás y del mundo, los desastres naturales. Si entendemos esto, es más sencillo no gastar energía y tiempo frustrándonos y quejándonos por cosas que no podemos gobernar. Nos alejamos de ser víctimas del mundo, y nos centramos en las cosas que están bajo nuestro control: NOSOTROS MISMOS, nuestros comportamientos, pensamientos, emociones.

3. Hay que bailar con el miedo.


Miedo, sensación que significa mucho y a la vez nada, lo digo porque solemos decir: ¿Miedo?, ¿quién tiene miedo, yo? La mayor parte de nuestra vida lo negamos, pero en el fondo estamos mapeados desde la punta del pelo hasta la uña del dedo gordo con todos los miedos que existen. El miedo significa mucho porque es una respuesta biológica que nos ayudó en el pasado para sobrevivir a todos los animales y peligros físicos que nos querían devorar como civilización. Es una respuesta biológica, que nos pone a salvo ante peligros reales y físicos.


Hago hincapié en reales y físicos, porque el miedo resulta ser a la vez nada, me refiero a que tenemos también la capacidad de inventamos los miedos, imaginarlos, pensarlos, hacer de ellos una verdad que no está materializada en lo físico. Es aquí cuando no significa nada, porque el miedo se vuelve una realidad que te paraliza y no te permite bailar con la vida, te controla, te restringe, te limita, te minimiza, disuelve tu confianza, optimismo, sueños. Empiezas a vivir con lo que “podría” pasar y entonces inmovilizas la vida, no pasa nada. Así que mejor aprendamos a bailar con el miedo.


4. Puedes decidir lo que piensas.


Los queridos y no tan queridos pensamientos parecen ser entes con vida propia. Muchas veces me parece que son otra persona, como niños muy traviesos o personas compulsivas al trabajo que tienen harta energía que no se quedan quietos. Muchas veces también los he sentido tan lejanos de mí, que siento que no me pertenecen ¿Cómo podría yo pensar semejantes cosas? En otros momentos los adoro, porque tienen ideas magnificas, me hacen feliz.


Lo cierto es que, para hablar necesito pensar, para escribir necesito pensar, todo sucede primero en mis pensamientos, la mayor parte del tiempo, ellos son primero y luego le siguen las acciones. Mis pensamientos son: YO, no son otra persona, no están fuera de mí. Así que aprendí la importancia de tener más presencia sobre ellos, acompañarlos en sus juegos traviesos o no dejarlos trabajar como locos. Comencé a filtrar, a cultivar y a priorizar los pensamientos que me hacen más feliz, aquellos que adoro por sus valiosos aportes sobre mí y todo lo que me rodea, y tratar de no engancharme con aquellos que se retroalimentan de problemas y quejas sin soluciones, ¡los muy descarados!


5. Puedes decidir lo que sientes.


Estoy convencida que podemos decidir lo que sentimos, como podemos decidir lo que pensamos. Para llegar a esta cuestión me pregunté varias veces que existía primero: los pensamientos o las emociones, esto realmente no importa. Llegué a la conclusión que ambos están en una interacción constante, en una relación circular. Desde mi propia experiencia he comprendido que la mayor parte del tiempo no puedo decidir lo que siento, pero si puedo decidir qué voy a hacer con lo que siento. Qué voy a pensar, decir y hacer con eso. Cómo lo que siento, va a impactar en mi estado emocional, mis pensamientos y mis acciones. Todo lo anterior también en viceversa, es decir, muchas veces no puedo decidir lo que pienso, pero si puedo decidir qué voy a hacer con lo que pienso.


6. El pasado es tu presente y tu futuro.


Muchas veces nos parece sentir que estamos viviendo situaciones repetidas, una pareja o un trabajo que terminan siendo parecidos al anterior. Entonces nos decimos a nosotros mismos:


“esto ya lo he vivido antes” “¿por qué siempre me pasa esto a mí?” “siempre atraigo el mismo tipo de situaciones, personas”

Nuestro pasado resulta ser de nuevo nuestro presente y probablemente será nuestro futuro, porque la mayor parte del tiempo vivimos en el pasado, y de una manera poco saludable. Anhelamos cosas que tuvimos y fuimos, vivimos en modo hubiera, culpabilizamos nuestra niñez, padres y personas por lo que nos hicieron o dejaron de hacer o seguimos apegados a que éste fue el mejor tiempo. Creamos significados y juicios que seguimos arrastrando a nuestra vida presente.


Cuando nuestra atención está puesta reviviendo el pasado, inevitablemente este vuelve a vivir en el presente y futuro. Cuando me di cuenta de esto, empecé actuar con mi pasado en consecuencia como deseaba que fuera mi presente y me futuro. Le dije: bueno querido y no tan querido pasado vamos a ver dónde estoy anclada contigo y vamos a escribir significados nuevos, vamos a encontrar el otro lado de la historia que pasé desapercibida.

7. Tu vida presente es resultado de todas las anteriores.


Esta es la conclusión a la que he llegado en mis 37 años. Nuestra vida presente es el resultado del amor propio, de entender la naturaleza de las personas y el mundo que nos rodea sin pretender controlarlos, de nuestra capacidad para bailar con el miedo, de decidir qué hacemos con lo que pensamos, con lo que sentimos, de transformar nuestro pasado para vivir por fin en el presente.

Y con esta conclusión me di cuenta que estas son las 7 respuestas que me ha brindado la vida para resolverla y vivir mejor. Estas son las que han funcionado para mi, aunque siguen surgiendo más preguntas y sigo en la búsqueda de más respuestas.

no te pierdas un nuevo post SUSCRIBETE

escritora

freelance

Para traducir o escribir artículos contáctame en virileidy@hotmail.com

CONTACTO Y Comentarios

Deja un comentario en redes sociales

  • Facebook - Círculo Negro
  • Pinterest - Círculo Negro
  • Twitter
  • Instagram

SUSCRIBETE A LAS NOVEDADES DE VIRILIANA POR CORREO