• Viriliana

Cuando quería ser astronauta

Actualizado: may 23



Crecí mitad parce mitad chama, mis llantos de recién nacida con toda la intención de no soltar la teta de mi mamá vieron la luz en “Caracas, Caracas…pero que lindas muchachas“ como canta el Binomio de Oro, por allá en el año 83 cuando Venezuela era un país muy próspero y en Caracas el metro iniciaba su funcionamiento al público.


Por otro lado, las calles de Medellín me vieron crecer en mis algarabías infantiles, una niña con sus hermanas, primos, y otros niños corriendo escandalosos por las cuadras del barrio jugando chucha, escondidijo, tin tin corre corre, en plenos años 90 cuando Medellín también estrenaba metro y estaba en la mira por Pablo Escobar, que ya “en paz descansa”, aunque no creo que ande descansando debe estar haciendo hartoooo trabajo comunitario espiritual.


Recuerdo que a los 9 años quería ser astronauta, encontré según yo, mi vocación en el álbum de pegantinas de las chocolatinas Jet una marca muy popular de chocolates en Colombia, en este álbum se coleccionaban una serie de láminas de animales, planetas, plantas, todos los dibujos estaban relacionados con temas de biología, astronomía, geología, así que yo pensaba:


bueno los astronautas deben ser científicos, y que mejor manera de comenzar mi carrera científica que comiendo chocolatinas y llenando el álbum.

Les puedo asegurar que me leía toda la información explicativa que contenía cada lámina.

Hoy en día no soy propiamente una astronauta pisando la superficie de la luna, aunque, si de la luna se trata a veces termino en ella.


Estudié psicología, a lo que me dediqué varios años, hasta que decidí escuchar mi voz interior, aquella que me decía: ¡Ey, tu también quieres aprender inglés y francés! ¡Ey, también quieres viajar, conocer la Muralla China, ver un templo budista! Aun no lo he hecho, pero he visto canguros y koalas, eso cuenta aunque no estaba en la lista, la vida te puede sorprender hermosamente si se lo permites.


Creo que fui afortunada de que la vida me pusiera en una situación emocional difícil como para empujarme a escuchar mi voz interior, tomar un año sabático y terminar en Australia.


El año sabático ya va siendo dos y medio, y aquí sigo, sigo dejándome guiar a través de esa puerta que se me invitó atravesar en medio de la adversidad, acepté el miedo, el dolor y atravesé, desde entonces, me he convertido en una psico-astronauta que decidió pilotear la nave de su vida y reinventarse.


​A dónde llegaré? no lo sé, ya no me parece importante obsesionarme con una meta, pero lo que sí me parece esencial es vivir cada día haciendo más las cosas que me hacen feliz, dando pasos hacia la vida que quiero recordar. Que cada día sume a una vida sin arrepentimientos.


​Hay que tomar las riendas de la nave de nuestra vida, de nuestro universo, porque todos podemos ser astronautas mas cerca del sol y las estrellas, aquí y ahora con lo que tenemos, con la edad que tenemos, en el país que habitemos, no tener miedo a reinventarse, a hacer cosas nuevas, a volver a empezar, a hacer lo que nos apasiona, a seguir los latidos de la voz interior.

La vida es un viaje que un día termina, así que hoy, es la oportunidad para ser nosotros mismos, para descubrir las infinitas bondades que nos rodean, y agradecer por ellas.


No tengo una verdad, ando piloteando mi nave igual que vos Parce, pero de una cosa sí estoy segura, que soy yo la astronauta piloto que dirige el viaje de su vida.


Así que te invito a encontrar por ti mismo cada día la vida que quieres vivir.



See you pronto evribady!






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