• Viriliana

El que piensa pierde



“El que piensa pierde”, dice el saber común, ya lo creo que si, pues hay un matiz en esta expresión que alude a que muchas veces pensar demasiado puede paralizarnos en la vida. Nos pasa que por andar pensando y pensando, rebanándonos el cerebro con indecisiones y miles de cosas que pasan por nuestra mente, no tomamos acción.


Es como comprar el boleto de avión para tus próximas vacaciones, entras a la página de la aerolínea y encuentras un pasaje muy económico en el que quedan pocas sillas, como no estas seguro, te sales y vuelves a entrar al otro día, igual lo sigues pensando: ¿Es que …será que si me voy de vacaciones? Y cuando por fin te decides, la página te arroja un precio más caro.


Resulta que mientras tu lo pensabas otras personas ya habian tomado sus decisiones. El avión se marcha con la super oferta a las deliciosas playas de Balí, y seguramente tu tendras que pagar el triple o escoger un destino nacional. ¿Cuántas veces nos ha pasado esto?


Probablemente muchas veces, pues el saber común tiene mucho de cierto.


Pasamos la mayor parte del tiempo de nuestra vida pensando, imaginando, maquinando en el cuarto de nuestra mente todas esas cosas que queremos hacer, que podriamos hacer, que algún día vamos hacer.


Lo cierto es, que mientras nosotros vivimos en el mundo como una mala versión de la escultura del hombre pensante llenos de “ES QUE…” el tiempo y la vida van por su cuenta, no se andan con divagaciones y pajazos mentales, simplemente son y suceden.


El tiempo y la vida no esperan a nadie.

ES QUE mañana van a caer hipopotamos del cielo. ES QUE yo quiero una chica con 3 ombligos. ES QUE me gustan los hombres con 3 brazos. ES QUE necesito los billetes del Monopolio. ES QUE en ese trabajo no dan modedas de oro. ES QUE nací cocodrilo. ES QUE hay muchos colores y no me decido. ES QUE que vivo en el país de Alicia.


ES QUE, es una famosa combinación de palabras que utilizamos cuando nos pueden más las excusas que las ganas, cuando nos pueden más las dudas que el deseo de saber, cuando nos pueden más los miedos que tomar riesgos. Cuando nos puede más la indecisión que la decisión. Cuando nos puede más la pensadera que la acción. Cuando le hacemos una evasiva a la vida y no entramos al rodeo. Mas bien vivimos con rodeos.


Nuestro cerebro es un órgano muy creativo, gracias a él hemos podido calentar nuestra comida desde la época de las cavernas e inventarnos las mas variadas y originales excusas, pues nuestro cerebro con todas sus habilidades y super poderes, también es una máquina de inventar justificaciones y de tenernos navegando en el mar de las fantasías.


Muchas veces puede llevarnos por la vida como si fueramos Alicia en el País de las Maravillas, o más bien Alicia soñando en el País de la Maravillas, pues el cuento con todas sus aventuras extraordinarias, se queda en nuestra cabeza.


Mientras que a Alicia le pudieron más las ganas y la curiosidad. Tuvo la valentía de lanzarse por la oscura madriguera del conejo, lo que la condujo a vivir mundos extraordinarios.


A diferencia de Alicia nosotros nos quedamos en el “ES QUE…”, recurrimos a este salvavidas desinflado que nos deja a la deriva con toda las potencialidades de ahogarnos en el mar de la excusitis aguda, pues cuando lo utilizamos parece que nos brinda todas las razones, todas las evidencias, todas las justificaciones, para darle vueltas y vueltas a las mismas cosas, sin arriesgarnos mucho, sin lograr muchos avances, perdiendo oportunidades, dejando ir experiencias o personas que podrian hacernos crecer hacia el sol, que podrían iluminar nuestras vidas.


Si las cosas no suceden, las tenemos que provocar nosotros. Son nuestras acciones las que poco a poco comienzan a dar existencia a esas cosas que queremos vivir, que deseamos hacer. Es importante comenzar a listar nuestras prioridades, tomar decisiones, buscar enfocarnos, dar un paso a la vez diariamente.


Comprender que la vida es una secuencia de acciones y resultados, y que muchas veces los resultados no serán lo que esperamos, podrán ser tragos amargos. A pesar de esto, lo maravilloso, lo que realmente importa es que mientras estemos vivos podemos emprender una nueva acción para encontrar nuevos resultados.


Lo que se necesita es decidir, comenzar, perseverar. No se trata de ganar o perder por pensar, si no más bien en qué pensamos, porque el que piensa mucho pierde, pierde porque deja espacio para las dudas, los miedos, las indecisiones que terminan restando y paralizando la vida que queremos vivir.

¿Qué esperas para comenzar?

See you pronto Evribady!

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