• Viriliana

En la vida necesitas flotar: ¡mierda me estoy ahogando!



No ser perfecto, aburrirse, derrumbarse, sentirse a la deriva o estar chapaleando como alguien que lucha por no ahogarse en el mar esto también es vivir.


Desde que comencé este año con mi proyecto de escritura, me comprometí con escribir como nunca antes lo había hecho, pues solía escribir desde que era una adolescente sin tomármelo muy enserio, hasta que comencé a valorarlo y hacer de la escritura un oficio.


Parecía que todo estaba muy claro, pues me dedicaría a escribir cada día para mejorar mis habilidades de escritura, a la par publicaría las historias y comenzaría a ser juiciosa con el oficio que me hace tan feliz para hacer de él una fuente de ingresos.


Lo cierto es que no todo es perfecto, aunque te comprometas con algo, con cualquier cosa que sea en tu vida, y lo pongas en marcha, nada será perfecto.


En mi caso ha habido días que no quiero escribir, como días que todo me fluye, las letras parecen brotar por mis dedos cuando estos tocan el teclado. El mes pasado solo escribí dos artículos de los 4, que me he trazado como meta mínima ¿Qué fue lo que pasó?


Por más que la escritura me apasione, pasó, que el encierro del coronavirus me tiene hasta el copete, que no tenías ganas de escribir, que solo tenía ganas de no hacer nada y procrastinar. Me ponía a leer, ver una película, hablar horas por el teléfono o simplemente se me iba el tiempo.


Pronto apareció Cerebrito a criticarme: estás perdiendo el tiempo, la vida se te está pasando en la cama comiendo crispetas, ¿a ti si te gusta escribir?” Sepan ustedes, que Cerebrito es bien jodido cuando Esperancita se va de vacaciones o más bien la manda de vacaciones.


Pues Esperancita me hubiera dicho: “vamos son tiempos difíciles, estas preocupada, pero no pasa nada, descansa, ya mañana tendrás ánimo”


Lectores, estos son nombres didácticos que puse para entender que nuestro cerebro tiene muchas funciones.


Cerebrito es el nombre que le puse al lado critico de nuestro cerebro, pues nuestra queridísima masa cerebral aparte de tener todas las potencialidades para ser grandioso, muchas veces tiene un master en Mierda, para señalar lo que no estamos haciendo bien.


Esperancita es la otra cara, ella si nos apoya, y aparece cuando comenzamos a ejercitar el amor propio. Esperancita está conectada más con nuestro cerebro infantil, ese que cuando éramos unos niños se imaginaba que todo era posible, y hacíamos de una silla un carro.


Bueno el mes pasado me la pasé procrastinando, sintiéndome terrible por perder el tiempo y Cerebrito lo único que hizo fue criticar y Esperancita de vacaciones. Entonces comencé a sentirme angustiada y a la deriva. Más bien, me estaba ahogando porque empecé a sentir que tal vez escribir no valía la pena, mi escritura no fluía.


¿Sera que aburrirse, perder el tiempo, postergar (procrastinar), hacer algo totalmente inútil, realmente no aporta nada?


Piensen ustedes en estos ejemplos:


1. Una mujer que es madre, esposa, que aunque se comprometió con esto, desea tirar la toalla, que el mundo se la trague y por lo menos la escupa en la cama para caer en un profundo sueño tal cual una bella durmiente, pero no se atreve porque claro sería una “mala madre y esposa”

2. Alguien que decidió bajar de peso porque quiere verse diferente, por salud, o por cualquier razón, comienza a trotar y a comer más saludable, pero un día empieza a postergar las salidas a correr, y se siente pésimo, “que poca disciplina”

3. Alguien que quiere encontrar empleo, entonces organiza su hoja de vida, pero pospone el acto de enviar su currículo para que pase por las manos de los empleadores, y se siente poco productivo, “que inútil”


Y así muchos ejemplos en nuestra vida, de situaciones que comenzamos muy animados, que ponemos en marcha, pero que de repente comenzamos a postergar, a postergar, hasta que queremos salir corriendo como Forrest Gump, ¡¡corre, Forrest, corre!!


Quizás la madre- esposa se siente mental, física y emocionalmente exhausta, porque obvio es un ser humano de carne y hueso, ella necesita espacio para sí misma, no ser perfecta.


Quizás la persona que desea bajar de peso, se siente aburrida o con pereza algunos días, y esto, no le quita tener disciplina. Quizás el desempleado siente miedo, duda del trabajo o de sus capacidades, y lo que necesita es un tiempo para ver que puede ser valiente o útil en otra cosa.


Quizás, quizás, quizás, nos estamos forzando a ser valientes, disciplinados, perfectos, útiles, sin darnos el permiso para parar, tomar respiros, aceptar la calma de la existencia y fluir con la corriente.


Entonces terminamos quebrados ante la vida, a punto de ahogarnos.


La gente tiene derecho a partirse la vida, pero tal vez no lo hacemos porque no está bien visto: equivocarse, perder el tiempo, hacer cosas inútiles, procrastinar, sentirse a la deriva, aburrido, con pereza, dudoso, con miedo, apático, ser lento …


Entonces nos pasa que:


- Pensamos un montón de mierda mental que no aporta.

- Sentimos que eso que amamos, disfrutamos, o con lo que nos comprometimos, talvez no es, y empezamos a dudar.

- Nos comportamos contradictorios y nos culpamos por esto.

- Terminamos ahogados, vueltos un ocho, muy cagados.


¿Saben qué?



Uno se debe fidelidad a uno mismo, uno tiene que hacer lo que debe hacer para estar bien con uno mismo, así esto signifique quedarse varios días sin hacer nada porque sientes esa necesidad, porque necesitas recalcular la vida, saber que rayos hacer, o simplemente tienes pereza.


Las ganas de llorar se quitan llorando, las ganas de besar besando, el hambre comiendo, el sueño durmiendo, la pereza haciendo pereza, el aburrimiento sintiéndose aburrido, la soledad se quita estando solo.


Para ganar tiempo hay que perder tiempo, para ser útil se necesita ser inútil, para aprender hay que equivocarse, para saber se necesita preguntar (dudar), para ponerse manos a la obra también se posterga, para ser valiente hay que sentir miedo, para tener disciplina se necesita indisciplina, para amar no amar, y así.


La vida se conoce viviendo todos sus matices, y vivir no siempre significa lanzarse de paracaídas o nadar con tiburones. Hacer cosas todos los días al límite, al máximo para sentir que estamos vivos. La lentitud y la calma de flotar también es vivir.


Vivir más bien resulta ser un viaje donde tenemos el derecho a reivindicar el no hacer nada, de parar, perder el tiempo, procrastinar, de rascarse el ombligo o como lo quieran llamar.


Todo esto sin reproches, ni excusas, sino con autogenerosidad y amor propio: “hoy no me apetece trotar” “hoy no quiero escribir” “hoy no quiero hablar” “hoy tengo pereza” "no se que hacer"….


La vida no es fácil, pero cuando se pone agitada como las olas del mar, solo requiere sentirla y tumbarse un rato boca arriba en el flujo del agua sin nadar, solo flotar.


Quiero concluir con una pequeña historia que me dejó un querido amigo, una reflexión muy ilustrativa sobre lo que es la vida.


Estas en la orilla del mar y quieres nadar, así que ves a unos metros una boya, te decides entonces nadar hasta ella y regresar. Llegas hasta la señal flotante, divisas el paisaje y tomas fuerzas para regresar, pero mientras lo haces comienzas a sentirte cansado, las brazadas te pesan, y el mar te empuja, te envuelve, comienzas a patalear, a perder fuerzas, sientes que la respiración es corta, jadeas, te das cuenta que estas luchando con el agua, ¡¡TE ESTAS AHOGANDO!!


Si, estas a punto de ahogarte, y piensas: ¡¡AH MARICA, MIERDA ASI TODO TERMINA!! De pronto vienen a ti las palabras de alguien, en este caso las de tu hermano, que un día te dijo:

“la gente se ahoga por tonta, pues lo único que tienen que hacer es flotar”

¡CLARO! Entonces simplemente dejas de luchar y flotas, pronto ves que recuperas la fuerza y la motivación para seguir nadando, cuando menos lo piensas, ya estás de nuevo en la orilla.


Si comprendes el mensaje, veras que estarás luchando con el agua hasta que te dejes flotar en ella, luego estarás disfrutando de la playa con una piña colada, contemplando una boya más lejana o la misma, para continuar nadando, y seguro que tendrás que flotar otra vez, hasta que un día efectivamente te ahogas y te mueres, pero por lo menos nadaste y flotaste ¿no?



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Para traducir o escribir artículos contáctame en virileidy@hotmail.com

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