• Viriliana

Me importa un pepino. Lo valioso de hacer lo que te place

Actualizado: sep 12


Aquí en este oficio de regarme y plantarme como una planta, he reflexionado sobre lo maravilloso de hacer lo que nos place.


¿Sabías que, un camino que se puede tomar en la vida es hacer lo que nos place y disfrutar también de las responsabilidades?


Con esta idea en mente vamos a echarle agüita a la tierra de nuestros pensamientos, a ver si crece una planta verde y frondosa que le aporte oxígeno a este planeta, pues, últimamente andamos de muerte con tanto virus.


Sí, léase bien: lo que nos place

“modo indicativo del verbo placer”

Pero que, a mi modo de ver, ha sido mal adaptada a la frase “lo que me da la gana”, una expresión que supongo, nació del deseo de algunas personas de ser contundentes a la hora de buscar su propio camino… ¡sí! Tenemos derecho a hacer lo que nos place, de cultivar lo que nos brinda disfrute.


Hay gente que dirá que el hombre no puede vivir de hacer solo lo que le place. Que esta es una sentencia hedonista, pues en la vida tenemos responsabilidades y trabajo serio que hacer.


Pues pura paja. No desconozco que en la vida tenemos responsabilidades, pero muchas veces la vida termina siendo mas: trabajar - trabajar- estrés- estrés. Vamos negado el hecho de disfrutar la vida con placer. Por eso en los últimos años, anda muy de moda la famosa frase 24/7. Trabajamos como locos bastardos.


¿Dónde esta el equilibrio entre nuestras responsabilidades, y vivir lo que nos hace crecer hacia el sol, vivir la vida?


Desde que llegué a Australia, no he parado de sorprenderme por la libertad y desparpajo de muchas personas para vestir. Tus personajes favoritos o temidos del cine, andan por la calle, sin mas. Personas comunes y sin fama, se visten como quieren, y pues, no puedo evitar ser una muchacha con genes de montaña que se sorprende por la variedad de estilos, atuendos, moda. Algunos dirían disfraces que la rodea.


Un día iba en el tranvía de regreso a casa después del trabajo, al mediodía, y no pude evitar sorprenderme al ver un vampiro sentado unas sillas más adelante de mí, que había encontrado la manera de vencer la luz del sol. Otros día vi a Hellraiser sin las agujas en la cabeza, a un hombre bailarina, por poner unos ejemplos. Para mis adentros yo solía pensar cuando veía a estas personas:


¿Cómo es capaz de salir vestido así? ¿Tendrá problemas mentales? ¿Hay un casting y no me enteré?


Otro día, vi a una mujer de alrededor 60 años con una ¡pintaaa!! [estilo] que me voló la masa cerebral. Ella era como una mezcla de reina Isabel rocker, con el buen gusto del color rojo sin excesos. Yo para nada creativa me hice las mismas preguntas.


Bueno, la verdad ahí estaba embarrando mis pensamientos. Mis preguntas eran solo la expresión de popo de vaca haciendo fértil mi cabeza para los juicios.


Juicios de valor sin el menor conocimiento sobre estas personas. A partir de un rápido escaneo de mi cerebro. Tendrán ustedes que saber, que esta habilidad de escaneo de nuestro amigo el cerebro tiene la misión de mantenernos hábiles como el hombre de las cavernas. Y muchas veces aporta su granito de popo.


¿A que va todo esto de la libertad de vestir?


Muchas personas han encontrado lo valioso de expresar lo que son, lo que les gusta. Mejor dicho, les importa un pepino, rábano y toda la ensalada, el que dirán. Sin embargo, como sociedad o individualmente, tendemos a no entender que todos tenemos la libertad de buscar y expresar aquello que disfrutamos y nos da placer, entonces creamos juicios de valor. Tal vez, por eso terminamos diciendo.

“yo hago lo que me da la gana”

una expresión que puede ser utilizada para muchos propósitos, pero que básicamente expresa hacer lo que me place. Aquí no estoy hablando de las intenciones del emisor y del receptor en su uso.


Así que, un camino muy valioso de vivir la vida, es empezar por hacer lo que nos place, lo que verdaderamente nuestro corazón siente que lo hace crecer hacia el sol. Tomé la manera de vestir, como ejemplo de esto. Pero hacer lo que disfrutamos, va mas allá. La cuestión es cultivarlo, y no dejarlo morir entre las edades y las responsabilidades.


Hacer diariamente cosas, solo por el puro placer que esto nos brinda: patinar, cocinar deliciosas recetas, pintar, tocar un instrumento, escribir, jugar, caminar en la playa, leer, contar estrellas, tomar fotos, hacer deporte. En fin, tantas actividades que se pueden combinar con nuestro trabajo o responsabilidades.


Cuando te permites hacer lo que te place en tu vida, que no tiene nada que ver con tus responsabilidades diarias, comienzas a crecer hacia el sol. Algo pequeño se siembra en ti.


¡Vamos parceros que nada nos detenga!


Integrar una actividad o acción placentera en nuestra vida con total libertad, como parte de las prioridades, más allá de lo que tenemos que hacer, es la punta del iceberg.


Encontrar el placer en la vida, y en el mundo que nos rodea, permite que las responsabilidades se vuelvan arte y magia, no que aparezcan por arte de magia. Me refiero a que estas se vuelven livianas, fluyan, se disfruten.




Lo que lees aquí es mi experiencia personal.


¡Gracias por leerme!


See you pronto Evribady!

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escritora

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Para traducir o escribir artículos contáctame en virileidy@hotmail.com

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