• Viriliana

Mi primer trabajo en Australia. Trabajando con judíos ultraortodoxos

Trabajar como extranjero en el país de los canguros puede ser un experiencia muy enriquecedora y divertida o todo un drama, eso depende de lo que hayas decidido hacer de ti mismo sin posibilidad de vergüenza y con metas bien definidas. Hoy voy a contarles sobre mi primer trabajo en Australia.



Como dicen por ahí, en la variedad esta el placer, y eso es lo que vas a encontrar en Australia, todo tipo de ofertas laborales, desde trabajos profesionales y artísticos hasta trabajos no cualificados en los que no se necesita una formación académica específica, y que no suelen requerir un alto nivel de inglés. En este ultimo grupo de trabajos entré yo.


Cuando llegué a Australia me di cuenta que mi nivel de inglés era básico, así que tendría que buscar trabajos que no requirieran mucha comunicación en el idioma, y así fue, encontré un trabajo de limpieza.


De limpiezaaa!!! Como así muchacha!

Dirán algunas personas después de saber que me gradué de psicología y trabajê varios años.


Pues si! de limpieza.


Créanme no fue fácil, conseguir el trabajo si lo fue, al mes ya tenia mi primer trabajo, lo que no fue fácil fue sacarme estas palabras de la cabeza, mi mente comenzó a darme mala vida pensando: Oh a esto viniste? ¿Dónde quedo tu diploma y todos estos años de estudio?


Desde que llegué a Australia me he desempeñado en una variedad de trabajos que nunca pensé que iba a realizar.


Aquí les va la historia de mi primer trabajo:


Limpiando en una Sinagoga

Encontré mi primer trabajo limpiando una Sinagoga, que en inglés se llama Torah Center. Un lugar donde los judíos se congregan a orar y a estudiar su libro sagrado la Torá.


Recuerdo que mi primer día, me di cuenta que sabia muy poco sobre los judíos, mis referencias eran las historias cristianas re-antiguas sobre que los judíos habían crucificado a Jesús y lo más actual, era que un judío le había dado vida a Facebook.


Al llegar allí estos judíos eran diferentes, se vestían como los judíos que había visto alguna vez en la películas, así que inmediatamente me llamaron la atención, pues quería saber más sobre ellos, conocer su cultura. Eran judíos ultraortodoxos.


La esposa del rabino fue quien me recibió y me dio la explicación de mis tareas de limpieza en la sinagoga, todo en su Australian English, mi primera sensación fue de: ¡Queee! ¡oh mi God, chuchito ayúdame, no entiendo nada nadita nada! Pero ella fue muy paciente y amable, nos pudimos comunicar entre señas, demostraciones y mis balbulceos de speaking in english, como dice la canción: yes, yes, yes, claro que yes!!!


Yo iba hacer “la muchacha de la limpieza” como le dicen en Colombia, me iba a encargar de limpiar baños, de sacudir estanterías y libros, de aspirar alfombras, por cierto, todo el lugar estaba alfombrado a excepción de la cocina, a la cual le tenia que pasar trapito y trapear, pues ellos no comían allí, a no ser que realizaran alguna fiesta o banquete, para lo cual contrataban el servicio.


Sí señores! la manager de la aspiradora y el trapero


Desde el primer día sentí como todos los miembros de la sinagoga depositaron toda la confianza en mi rol, no me supervisaban para nada, me explicaron claramente mis tareas, mi pago de 20 dólares australianos en efectivo por hora, y que mi trabajo estaba estimado para realizarlo en 4 horas pero que si me tomaba más tiempo, no había problema.


Debo confesar que esa primera semana me dio muy duro, no por el lugar y las personas, sino por la diarrea mental que tuve, ¡sí! pero mental. Pensaba, ¿qué estoy haciendo con mi vida?, esta bien limpiar mi casa pero ¿porqué tengo que limpiar la casa de otros? Limpiar no es un trabajo porque no estoy usando mi cerebro! ¿Qué le voy a decir a mi familia y amigos?


Pensé en un montón de popó, mientras lo limpiaba, bueno realmente estoy exagerando, los baños sí necesitaban limpieza pero no fue mucho el popó que limpié, estos permanecían muy limpios, el popó estaba en mi cabeza.


Lo que pasaba es que estaba llena de prejuicios de exclusión e indiferencia que tenemos la mayoría de personas sobre el trabajo y hasta el arte de limpiar.


Iba dos días a la semana, todos los lunes después de la celebración del Sabbath y los viernes antes de la celebración del Sabbath durante 4 horas, bueno 5 horas al principio pues era una beginner, luego me convertí en una artista de limpiar el espacio. Créanme los aprendizajes fueron muchos.


Los viernes mientras yo andaba revoleteando con la aspiradora y el plumero observaba como el rabino, un señor en edad mayor, de barba larga y blanca y además muy gentil, se reunía con los hombres para los estudios rabínicos. Todos ellos llegaban vestidos con traje negro, camisa blanca y sombrero negro, o la kipa, el gorrito pequeño que cubre parcialmente su cabeza. Los hombres más mayores con barbas espesas me saludaban jovialmente, mientras los mas jóvenes bajaban la mirada.


Mi primer tarea los lunes, era aspirar el salón principal. Allí el grupo de mujeres se reunían encabezadas por la esposa del rabino. Todas ellas vistiendo vestidos, faldas largas y pelucas. Lo de la peluca me pareció muy curioso, ¿por qué llevaban peluca?


Las judías ortodoxas se rapan y cubren su cabeza con pañuelos y pelucas cuando están casadas, para dejar claro que no están disponibles para otros hombres.


Ay por dios!! ¿Cómo así? Y ¿dónde esta el derecho de estas mujeres? Qué barbaridad!.

Barbaridad es que nosotros lleguemos de buenas a primeras a señalar algo que desconocemos, y que pretendamos saber qué es lo mejor para estas mujeres y estas personas, en base a nuestras creencias y valores, desconociendo su cultura, sus valores y sus decisiones. Pero esto es tema de otro artículo, prosigamos.


La secretaria era Ana, una señora sonriente y simpática que usaba una peluca rubia hasta la mandíbula. Casi siempre que yo estaba en la cocina para trapear el piso, ella aparecía para ofrecerme un café y entablar una pequeña conversación, sobre cosas rutinarias del día o sobre mi, preguntándome, de dónde soy, qué estudio, si me gusta Australia.


Un día me preguntó si en Colombia la gente le gustaba el café, ella y en general su comunidad, no sabían mucho de Colombia o de Latinoamérica, pues ellos no utilizan televisión o radio y hacen uso del internet solo para propósitos de negocios. Algunos se habían acercado al español porque habían viajado o conocían a alguien que lo hablaba.


Bueno ya saben mi respuesta: ¡pues claro!. En realidad, no fue lo que dije, el caso es que ella pudo saber que el país es productor y consumidor, y que en Latinoamérica también nos encanta el café.


Cierto día, entró una señora china buscándola, yo le señalé donde podía encontrarla, luego cuando ésta se fue, Ana llegó hasta mi diciéndome:

- ¿Tu entiendes chino?

- Not yet, I need first understand English, le dije sonriendo.

Ella no se aguantó la risa. Lo de hablar chino la verdad no lo tengo en mis planes, por ahora.


Para mi este trabajo fue muy interesante, aprendí muchas cosas que me dieron la oportunidad para reflexionar, expandir mi mente e ir mas allá de los prejuicios, estos son solo creencias limitantes acerca de la vida.


Pude conocer más de cerca a los judíos Ortodoxos y aprender muchas cosas de ellos, en vez de criticarlos y alejarme. Permití la oportunidad económica que me dio este trabajo, así como la oportunidad de aprendizaje para la vida.


Al ver a los judíos ortodoxos en su interacción, aprendí sobre disciplina, compromiso y manejo del dinero, aprendizajes muy valiosos para mi vida.


Comenzar a trabajar limpiando también me trajo muchos beneficios, me permitió limpiar mucho popó mental, para sentirme mas liviana mentalmente y darle mas espacio a información valiosa y otros aprendizajes necesarios.


Limpiar en la sinagoga solo fue el comienzo, afortunadamente a los cuatro meses ya contaba con tres trabajos para elegir, les seguiré contando sobre estos en la segunda parte sobre mis trabajos en Australia.


Seth Godin dice que:


“No importa que estudiaste, cuál es tu trabajo, en dónde vives, cuánto dinero tienes, lo que importa es con cuánta pasión vives”

Así que no importa mucho a qué te dedicas, qué estudiaste o cuánto dinero tienes, lo que importa es que te sientas bien y seas feliz, que seas capaz de liberarte los prejuicios mentales que te roban la pasión por vivir.


Este ha sido uno de los aprendizajes que he tenido aquí en Australia.



¡Gracias por leerme!


See you pronto Evribady!