• Viriliana

El miedo a envejecer

Actualizado: oct 13


Photo by @br_am


Hace poco cumplí años, y bueno, es inevitable hacer las respectivas reflexiones sobre nuestra vuelta al sol. Casi siempre, esta es una ocasión donde nos preguntamos por lo que se ha hecho y por lo que esta por venir. En este sentido, hay personas que se sienten un poco inquietos al ir sumando años a sus vidas. Yo no soy la excepción, también me he sentido inquieta por esto, normalmente no me suele pasar, pero ahora es diferente y me pregunto a qué se debe, ¿será que ha comenzado a taladrar en mí el miedo a cumplir años? ¿el temor a envejecer?


Hace un año y medio hice un cambio de vida un poco radical, pues pasé de ser una psicóloga ocupada en los quehaceres de su profesión, a una estudiante de inglés en Australia, rodeada la mayor parte del tiempo de gente más joven, que cada vez que preguntan mi edad se sorprenden del número que escuchan, no se lo esperan, parece que no aparento la edad que tengo, me gusta creer que esto se debe a que no suelo preocuparme mucho por la edad.


Es natural que en ciertos momentos de nuestra vida nos surjan diferentes miedos. Estos tienen que ver con nuestras vivencias pero también con etapas que ha ido marcando la sociedad.


Creo que a muchas personas nos pasa que cuando atravesamos la barrera de los 35 y nos vamos acercando a los 40, ya no estamos muy a gusto cada año añadiendo números. Empezamos a perder esa emoción de niños, deseosos de hacer sumas, contando los años que faltan para ser adultos con muchos privilegios. Pero cuando ya somos adultos, las cosas se tuercen un poco.


Ya mas cerca de los 40 preferimos signos de interrogación en vez de velitas en la torta. Cantamos el “Happy Brithday to You” hasta los nuevos “quinces”, nos da pereza contar una chorrera de números. Comenzamos a utilizar la famosa expresión: la edad no se pregunta. Está demostrado que en algún momento de nuestras vidas comenzamos a experimentar miedo a seguir creciendo en edad, porque nos aborda el temor a envejecer, tenemos miedo de perder nuestra juventud, por que la relacionamos a vitalidad pero sobre todo a belleza, así que nos sentimos poco a gusto con la idea de celebrar cumpleaños.


Cumplir años, de repente se va volviendo en algo oscuro, que nos señala nuestro constante anhelo por el pasado y preocupación por el futuro. Me refiero, a que pasamos más tiempo pensando en los cambios físicos, en la belleza, las apariencias, lo sueños incumplidos y los que quedan por cumplir, lo que no hemos conseguido, lo que falta en nuestra vida, lo que se ha perdido, el amor que deseamos o el matrimonio prematuro, lo poco que hemos disfrutado nuestras vidas o aprovechado el tiempo, lo que deberíamos hacer, lo que nos falta por alcanzar, por tener. El tiempo desperdiciado o que va muy rápido. Las decisiones tomadas y las no tomadas.


Nuestro futuro se va a asociando a una carrera contra el reloj por que el envejecimiento se asocia a términos negativos y el pasado lo relacionamos a una edad de juventud donde todo tiempo pasado fue mejor. Con esta perspectiva de vivir en modo poco futuro y mucho pasado, todos terminamos sin querer queriendo deseando volver al pasado, planeando cuidadosamente el futuro, y el presente no lo vivimos, no existimos en él.


En nuestra tendencia humana y muy biológica de control sobre nuestro entorno y de recelo a lo que pueda pasar, [una visión más bien pesimista de entender la vida] se nos hace más fácil observar el lado no tan bueno de las cosas y engrandecer otras tantas en una conveniencia mental, nuestros pajazos mentales, omitiendo nuestra realidad presente.

A esto se une nuestro entendimiento de la muerte, que en la mayoría de los casos goza de muy mala reputación, por nuestro deseo de control y de ser infinitos, lo desagradable que puede ser reconocerse finito y temporal.


Dicen los expertos que observan el movimiento de las estrellas y los planetas que nuestro cumpleaños marca una vuelta al sol. El gran astro vuelve a lugar exacto del universo en el que se encontraba cuando nacimos [esto puede variar uno o dos días de la fecha exacta].


Para ser poética se me ocurre que nuestro cumpleaños, es un momento estelar donde el vasto cosmos vuelve la mirada hacia nosotros.


Cada uno de nosotros al momento de nacer somos un pequeño Bing Bang en expansión en el vasto universo. Nos volvemos parte consciente de la realidad universal.


Desde este punto de vista cada cumpleaños es un proceso estelar donde el universo nos brinda la oportunidad de ser conscientes de nuestro paso por la tierra, de toda la energía que llevamos a nuestro nombre, ya los expertos en física han demostrado que somos materia y energía.


Entonces, vale la pena tomarse un tiempo para ser conscientes de toda la expresión energética y vital que somos, y preguntarnos si vale la pena realmente pasar la mayor parte de nuestra energía en tiempos virtuales como lo son el pasado y el futuro.


Considerar que realmente es importante festejar el hecho de estar vivos, y que estar vivo solo está pasando en el momento más inmediato, el presente. Además estar vivo, no es un hecho relacionado con juventud o belleza, va mas allá de una edad, el aspecto físico y los bienes materiales, lo que importa realmente es vivir, ser vital.


Por eso creo que no es vano, proponernos pasar más tiempo en el presente fluyendo con lo que vamos siendo y comprendiendo que:


1. El tiempo es un recurso infinito que cobra valor porque nos permite saber que somos finitos. El tiempo empieza a correr para nosotros cuando existimos, así que, en este sentido, solo envejece lo que nace y muere lo que tiene vida. Envejecer es un proceso natural y gradual que hace parte del nacer como la muerte de vivir, así que no son sucesos negativos y específicos a un tiempo o edad, que pasarán en el futuro o sólo con el paso de muchos años. Envejecer y morir están pasando ahora mismo, son procesos que van de la mano de existir. Entenderlo de esta manera brinda un gran valor para deleitarse con cada vivencia, con cada momento.


2. El tiempo no es una propiedad material, aunque podamos saber de él a través de la edad, sin embargo, los números son infinitos y escapan a ser medidos en su totalidad. Así que no tiene mucho sentido pensar siempre en el tiempo como algo lineal, supongo que para nosotros es mucho más fácil verlo así, y tal vez por esto caemos en ciertos estereotipos mentales, físicos y de creencias que tienden a valorar mas unas etapas que otras y las hacen más añoradas en nuestra vida, ideas que internalizamos y se traducen en el temor a la vejez y la muerte.


El tiempo no es simplemente lineal, la vida tampoco lo es, ambos son sucesos amplios e infinitos, más allá de nuestra realidad finita, así que nuestras etapas de vida pueden ser dinámicas, circulares y llenas de posibilidades dentro de lo finito de nuestra mortalidad.


¿Para qué entonces tener miedo a cumplir años cuando se está vivo? ¿Para qué entonces tener miedo a envejecer cuando se está viviendo?


A estas conclusiones llegué ante estos temores, no hay que tenerle miedo al miedo, porque éste nos permite avanzar y crear cosas nuevas, y, bueno también es un hecho no en vano, que la mayoría de culturas celebran el cumplir años, pues éste momento, es en realidad una oportunidad más para celebrar con admiración y agradecimiento por nuestra vida y por nosotros mismos en el presente.


Por otro lado, también es una realidad que a medida que voy creciendo o envejeciendo en edad, me he venido sintiendo más feliz y satisfecha, me voy sintiendo más en paz con quien soy. Así que, pues vamos, no dejemos que nuestra mente se enrede con pajazos mentales, vamos cada año a decir nuestra edad y a celebrarlo.

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