• Viriliana

Nacer en el éxito

Pronto mi mamá se dio cuenta de que algo pasaba en su cuerpo, el médico se lo confirmó, mi diminuto y acelerado corazón palpitaba junto con el suyo, yo había comenzado el viaje de la vida, y aunque nunca le pregunté si ella deseaba tener una hija, si eso era lo que ella quería hacer en ese momento de su vida, lo que sí sé, es que ella le dio el sí a mi vida.



Años después comienzo a ser consciente de darle las gracias a mi madre por haberme llevado en su vientre, por haberme dado el sí, aunque yo fuera prácticamente pura clara y yema. Con el sí, mi madre me dio el 100 por ciento de lo que necesito para ser feliz: la vida.


Ahora comprendo que tanto mi mamá como mi papá, me pasaron la vida exitosamente más allá de lo que pensaban, sentían o lo que querían hacer. Ambos brindaron las semillas que hicieron posible mi vida, desde ese mismo instante he tenido el preciado tesoro de la evolución. Gracias a ellos yo estoy hoy aquí escribiendo estas palabras.


Muchos de nosotros no damos importancia a este acontecimiento, o más bien, no tomamos conciencia de que desarrollarse en el vientre de una mujer y ser un recién nacido es la encarnación del éxito de la vida. Estar vivos y haber nacido ya nos hace exitosos, nuestra única tarea es vivir la vida que poseemos.


Vos y yo somos el éxito mismo


Un éxito que no habría podido ser posible sin nuestro nacimiento. La vida es la creación de dos, de dos células que se fusionan en un encuentro que posibilita que tu y yo contemos el cuento, por eso este cuento de la vida es tan importante, es nuestro gran momento, nuestra vida sucediendo, no podría haber otro éxito mayor.


No sé en que lugar estás vos hoy con respecto a tus padres, cómo te sientes respecto a ellos, quizás creciste con ambos o con uno de ellos, quizás recibiste de ellos mucho más que la vida o solamente la vida, quizás sentiste que te dieron amor o te hicieron daño.


Si ahora eres un adulto, quiere decir que se cumplió el éxito de la vida, que la recibiste de tus padres exitosamente más allá de si su rol fue acertado o no, y ahora esto es lo único importante, pues eres un adulto capaz de encargarse de su propia vida, capaz de amarse, capaz de cuidarse, capaz de decidir, capaz de elegir, ya no eres más un niño.


Ser adulto significa hacer tu propio camino, y un adulto es exitoso cuando se hace cargo de si mismo, cuando libera a los demás de la responsabilidad de haberlo hecho feliz o de hacerlo feliz.


Para comenzar a nacer en el éxito y ser ese adulto preparado para vivir la vida que le ha sido dada con éxito, es importante comenzar por dar las gracias, por agradecer que estar vivos es más que suficiente, y que no existen los padres perfectos o imperfectos, buenos o malos, solo un hombre y una mujer participando del acontecimiento de la vida, que aceptaron de manera consciente o inconsciente el suceso que tenia que pasar para que vos y yo pudiéramos ver la luz del día. Dos seres humanos que también fueron niños, que también fueron hijos, con una historia, un pasado que pudo haber sido grato, amoroso, doloroso o difícil, porque todos, incluidos nuestros padres, tenemos una historia que nos antecede, y que nos va enseñando lo que se supone que es lo que tenemos que hacer en la vida, incluso, cómo ser padres.


Algo que podemos hacer por nosotros mismos, es conocer un poco la historia de nuestros padres para comprender lo que ellos fueron y son, en esa medida podemos también hacer los cambios necesarios para comenzar a mirar a nuestros padres con ojos de adultos que están listos para hacerse cargo de si mismos, adultos libres de reclamos, críticas, miedos, apegos, adultos que aceptan que sus padres hicieron lo que pudieron hacer desde su propia historia y conciencia.


Para que el éxito de la vida sea completo, necesitamos liberar a nuestro corazón del juicio sobre lo que hicieron o dejaron de hacer nuestros padres y antepasados, generar un movimiento de gratitud por lo que ya somos nosotros, para comenzar a hacernos cargo de nuestra propia vida.


Nuestros padres no deben nada y nosotros tampoco les debemos nada a ellos, ellos fueron el vehículo por donde nuestros ojos vieron alumbrar el sol que cada día nos invita al viaje de la vida.


Todo valió la pena así como fue. Estar vivo es la encarnación del éxito mismo.


Ni tú, ni yo, tenemos que ganarnos la vida, la vida es el éxito en sí misma, la vida no se gana, la vida se vive. Lo que tenemos que hacer es vivir la vida con gratitud con aquellos que la hicieron posible, comenzar a construir la historia que queremos vivir.

Gracias por leer!

See you pronto evribady!