• Viriliana

No es correr más, es correr un paso a la vez.



Si no has corrido una maratón, o nunca has salido a trotar, probablemente cuando decidas hacerlo, y te levantes un día con todas las ganas de comenzar a correr en tu vida, pronto te darás cuenta que estas respirando como si tuvieras asma o neumonía, sudando con la cara de un tomate apoyado en tus rodillas.


¡Dios! después de unas calles recorridas sientes que te estas muriendo, tus piernas te jalan como dos niñas pequeñas con ganas de ir por un helado y sentarse en la banca de un parque. Además, jadeas como si estuvieras en una sesión loca y lujuriosa de sexo, solo, que para tu desdicha esto no está ocurriendo.


En cambio estas solo en la calle, todo encuerado de ropa deportiva, sudando a chorros, viendo pasar a tu lado parejas de corredores triunfantes, esbeltos y sonrientes, trotando con la ligereza de una pluma al viento. Prácticamente flotan y desaparecen en cuestión de segundos, y tú te preguntas ¿Cómo lo hacen?


Así que, nos desanimamos, vamos por un helado de tres sabores: chocolate, vainilla y fresa, y volvemos a nuestro sedentarismo. En la mayoría de casos se renuncia, ya no queremos seguir corriendo.


Algo similar pasa con muchas situaciones en la vida.


Nos imaginamos todos motivados emprendiendo nuevos proyectos, haciendo cosas nuevas, todos los sueños que queremos alcanzar y hacer realidad, entonces un día nos levantamos con todas las ganas de comenzar, pero cuando nos damos cuenta que eso que queremos lograr requiere esfuerzo, pocos deciden dar la pelea y continuar.


Cuando nacemos, no salimos del vientre de nuestra madre con los tenis puestos y la bandana en la cabeza listos para correr una maratón, somos un saquito de carne tierno y arrugado que poco a poco se va estirando.


Pasamos por un proceso lento donde en un principio nuestras piernas no sirven para mucho, luego somos niños locos corriendo de un lado para el otro, felices de la moña. Pensando que somos Superman o algo así.


Emprender un proyecto nuevo o llevar a cabo algo que queremos lograr, es como nacer en él y poco a poco verlo crecer.


Cuando éramos niños comenzamos a caminar y luego a correr dando un paso a la vez, aumentando paulatinamente cada semana. Lo mismo sucede con los atletas profesionales y las personas que tienen el hábito de trotar largos kilómetros.


Comenzar a correr no es muy divertido al principio. Es frustrante y desalentador vernos rojos jadeando, con las piernas temblando, mientras los otros corredores pasan como bailarinas.

El secreto para comenzar: es correr por intervalos. Trotar alternando con caminatas hasta que los intervalos de las caminatas se van reduciendo a cero.


Todo tiene un comienzo, poco a poco la intensidad y resistencia crece, también aumenta nuestra capacidad para respirar, además comenzamos a instruirnos en técnicas para mejorar el desempeño y ser más eficientes. Ponemos atención al uso de ropa y zapatillas adecuadas.


También podemos buscar información sobre los mejores corredores, en ellos encontraremos ejemplos e inspiración. Cuando uno quiere alcanzar algo, también necesita aprender, buscar espejos o mentores para copiarlos, luego se encuentra el estilo propio y se logra lo soñado.

Pero sobre todo necesitamos paciencia, constancia y confianza.


Llegará un momento en que dominaremos el proceso de correr, si logramos mantenernos en la tarea con paciencia, constancia, y sobre todo con confianza en nosotros mismos. Con la confianza de que tenemos todas las capacidades para lograrlo un día, entonces veremos que trotar puede ser muy fácil.


Esto también pasa con todo en la vida. No te sobreexigas para comenzar, ni trotando, ni en la vida. La vida es un paso a la vez, una respiración a la vez, una acción a la vez. Nuestra mente siempre quiere resolver toda nuestra vida en un día, pero la realidad es que la vida no se vive en un día.


Cuando olvidamos que llegamos a este mundo sin poder caminar y pretendemos correr desde que salimos del vientre de nuestra madre, lo mas probable es que terminaremos de bruces en el piso, abrumados jadeando con el corazón en los oídos, con las metas a medias. No terminaremos aquellos objetivos que nos planteamos alcanzar.


Recuerda que no es correr más, es correr un paso a la vez, y se aprende a caminar pisando el suelo, se aprender a correr saliendo a la calle.


¿Qué quieres comenzar a lograr?

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