• Viriliana

No es correr más, es correr un paso a la vez.

Actualizado: may 23



Si no has corrido una maratón, o nunca has salido a trotar, probablemente cuando decidas hacerlo, y te levantes un día con todas las ganas de comenzar a correr en tu vida, pronto te darás cuenta que estas respirando como si tuvieras asma o neumonía, sudando con la cara de un tomate, apoyando en tus rodillas, a punto de caer al piso.


¡Dios! después de unas calles recorridas sientes que te estas muriendo, tus piernas te jalan como dos niñas pequeñas con ganas de ir por un helado y sentarse en la banca de un parque. Además, jadeas como si estuvieras en una sesión loca y lujuriosa de sexo, solo, que para tu desdicha esto no está ocurriendo.


En cambio estas en la calle, todo encuerado de ropa deportiva, sudando a chorros, viendo pasar a tu lado parejas de corredores triunfantes, esbeltos y sonrientes, trotando con la ligereza de una pluma al viento. Prácticamente flotan y desaparecen en cuestión de segundos, y tú te preguntas ¿Cómo lo hacen?


Entonces piensas que ellos tienen algo especial, nacieron siendo corredores, sus padres probablemente fueron atletas, vienen de una familia de exitosos corredores y medallas doradas, así que te desanimas, y mejor vas por el helado, pero que sea el helado de tres sabores: chocolate, vainilla y fresa, y vuelves a tu sedentarismo.


Bueno, no te sienta mal, la verdad es que en la mayoría de casos todos decidimos renunciar, y nos vale huevo intentar seguir corriendo.


Algo similar pasa con muchas situaciones en la vida.


Nos imaginamos todos motivados emprendiendo nuevos proyectos, haciendo cosas nuevas, todos los sueños que queremos alcanzar y hacer realidad, entonces un día nos levantamos con todas las ganas de comenzar, pero cuando nos damos cuenta que eso que queremos lograr requiere esfuerzo, pues pocos deciden dar la pelea y continuar.


Cuando nacemos, no salimos del vientre de nuestra madre con los tenis puestos y la bandana en la cabeza listos para correr una maratón, somos un saquito de carne tierno y arrugado que poco a poco se va estirando.


Pasamos por un proceso lento donde en un principio nuestras piernas no sirven para mucho, luego andamos en cuatro arrastrándonos por el piso, hasta que finalmente somos niños locos corriendo de un lado para el otro, felices de la moña, pensando que somos Superman o algo así, a partir de ahi corremos toda la vida.


Emprender un proyecto nuevo o llevar a cabo algo que queremos lograr, es como aprender a caminar para luego correr. Todo primero debe nacer y poco a poco con actitud, acción y constancia se ve crecer.


Cuando éramos niños comenzamos a caminar y luego a correr dando un paso a la vez, aumentando paulatinamente cada semana. Lo mismo sucede con los atletas profesionales y todas las metas, sueños o proyectos que tengamos.


Comenzar no es muy divertido al principio, puede ser frustrante y desalentador, como vernos rojos jadeando, con las piernas temblando, mientras los otros corredores pasan como bailarinas, pero comenzar es esencial, y lo mas importante es continuar aunque no sea divertido, porque poco a poco nuestra capacidad de ser buenos y ser más eficientes en eso que queremos lograr ira aumentando, hasta que simplemente llegue el día en que nos veamos haciendo eso que tanto soñamos.


Necesitamos paciencia, constancia y confianza.

Llegará un momento en que dominaremos el proceso, si logramos mantenernos en la tarea con paciencia, constancia, y sobre todo con confianza en nosotros mismos. Con la confianza de que tenemos todas las capacidades para poner en acción eso que queremos lograr.


No te sobreexigas para comenzar, ni trotando, ni en la vida. La vida es un paso a la vez, una respiración a la vez, una acción a la vez, y aunque nuestra mente siempre quiere resolver toda nuestra vida en un día, la realidad es que la vida no se vive así. La vida no es una maratón, la vida se vive.


Cuando olvidamos que llegamos a este mundo sin poder caminar y pretendemos correr desde que salimos del vientre de nuestra madre, lo mas probable es que terminemos de bruces en el piso, abrumados jadeando con el corazón en los oídos, con las metas a medias, sin terminar aquellos objetivos que nos planteamos alcanzar.


Recuerda que no es correr más, es correr un paso a la vez.


¿Qué quieres comenzar a lograr?



Nos vemos pronto Evribady

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