• Viriliana

SOS un manicure en Australia.

Actualizado: oct 24




Han sido alrededor de unos 213 días de encierro este año en Melbourne, la única ciudad de Australia que ha necesitado de fuertes medidas de encierro con el coronavirus, y aunque todavía no puedo cantar victoria de salir del todo de esta desoladora cuarentena, que ha hecho de Melbourne una ciudad fantasma con todo cerrado, veo una luz al final del túnel: puedo ir por fin por un corte de cabello y un manicure.


Hasta hace unos días no había poder humano que pudiera encontrar un lugar en donde consentir tu melena o arreglarte las uñas, ¿Cómo puede ser esto?


Bueno la vibrante ciudad cosmopolita llena de cultura, gente y eventos que conocí hace un año y medio, anda desaparecida, y con ella sus estilistas, peluqueros y todos los artistas del buen arte de embellecer a la gente, o como se dice con humor latino: “el arte de la latonería y pintura”.


Y aunque esto suene para muchas personas “superficial”, como alma latina heredera de los pueblos indígenas, entiendo que la belleza es un tesoro ancestral que va más allá de los estereotipos y que hace parte de nuestra identidad y bienestar.


Bueno dicen por ahí que no hay gente fea sino mal arreglada, yo diría que: no ponen atención en su autocuidado y potencial estético. Así que, si te dedicas a este arte, Australia te espera con los brazos abiertos para que pongas tu talento al servicio del país.


Además, los precios que paga la gente para acceder a este servicio no son nada baratos, son bastante representativos. Si usted está acostumbrado a hacerse el manicure cada 15 días, déjeme decirle que será mejor que haga un curso y venga a trabajar embelleciendo uñas en este país.


¡Vaya! Al parecer el coronavirus se tragó todo estilista disponible, y andamos más con la necesidad de visitar el peluquero que al médico. Según nuestros pueblos indígenas estos dos oficios, la estética corporal y la medicina van de la mano.


Reconocida es la figura del Chaman en las culturas precolombinas, quien previamente a un ritual de sanación embellecía su cuerpo con pintura, joyas y ornamentos como, tocados de plumas y vistosos collares hechos de huesos de animales, piedras semipreciosas y oro, para presentarse antes los espíritus de la naturaleza y ser el medio sanador.


No soy una estudiosa del tema sobre las culturas indígenas latinoamericanas, pero algo que, si entiendo, es que de ellos heredamos como latinos la estética de adornar y embellecer el cuerpo.


Hace un tiempo tuve la oportunidad en Medellín de trabajar con una comunidad de indígenas Embera Chami [pueblo de las montañas], y recuerdo como las mujeres disfrutaban de poner color en sus labios y pintar en su piel figuras con tinte vegetal, además realizaban artesanías a mano para lucir y vender.


Ellas tejían hermosos accesorios de radiantes colores como collares, pulseras, aretes, con patrones y símbolos, que hablaban sobre su relación con la naturaleza, sus creencias espirituales y su estructura social.


Hermosas artesanías que eran su principal fuente de ingresos y joyas que transmitían la cultura y percepción de belleza de toda una comunidad.


Ya sea por cuestiones sociales, ceremoniales, de identidad o decorativas, los indígenas han utilizado elementos y técnicas para resaltar la belleza, lejos de estereotipos. Lo estético representa su cultura e interacción con la naturaleza y los dioses.


Aunque no soy indígena, soy consciente de su herencia en mi identidad como mujer latina, donde también contemplo mi cuerpo como expresión de belleza. Una belleza entendida como el encuentro “del placer de lo sensorial, lo intelectual y lo espiritual”


No soy una experta en temas de belleza y tampoco la más obsesionada con el tema, pero no me cabe duda que como humanos necesitamos cultivar todas las esferas de lo que somos: lo emocional, lo espiritual, lo intelectual y lo corporal.


En lo corporal, no solo necesitamos comer bien y hacer ejercicio para cuidar de nuestra salud, también necesitamos cuidar del aspecto estético de nuestro cuerpo. Cultivar nuestro encanto por cuidar de nuestro cuerpo de manera estética, tiene una influencia positiva en nuestra salud y bienestar en general, en nuestra conexión con lo divino como lo comprenden las culturas indígenas.


Así que yo aprovecharé la flexibilización de la cuarentena para una visita a la peluquería y verme divina.

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Para traducir o escribir artículos contáctame en virileidy@hotmail.com

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