• Viriliana

Tu que estas sentado en la comodidad

Actualizado: ago 22



Hace un par de meses un desconocido respondió un comentario que hice en Facebook sobre buscar la creatividad en medio de la adversidad, diciéndome que esa era mi opinión, porque estaba “sentada en la palestra de la comodidad”. ¿Por qué la gente hace tales afirmaciones como si se estuvieran cepillando los dientes?


La vida no es una cuestión de estar o nacer sentado en la comodidad del dinero. Aunque para efectos de nuestro nacimiento, si aplica. Algunos nacemos sentados porque mamá tuvo una cesárea, y otros aterrizan de cabeza por los toboganes vaginales. Como sea que hayamos nacido, toca ponerle actitud, información e inspiración a la vida. Esto es lo que me he encontrado yo.


Nuestra sociedad a veces se llena de frases café instantáneo para resolver la vida y el mundo. Frases que van como una nalga con piecitos dando pasos muy cortos porque les falta el resto del cuerpo. Sin cerebro y otros órganos, no se logra pensar en ideas que aporten para sí mismo y los que te rodean.


Sea cual sea nuestra cuna de nacimiento, la vida en mayor o menor medida, nos pone a todos en el esfuerzo de hacer algo con nuestra vida, de encontrar comodidad en ella. Pero, si asociamos comodidad solo al confort de lo material, entonces quiere decir que el dinero es visto como el que brinda bienestar, y entonces, éste comenzará a importar mas que otra cosa, vendrá a definir nuestra identidad.


Me temo que un objeto es el lugar equivocado para definir quien somos, y también sospecho, que para el dinero es una carga muy pesada, así que, él mejor decide correr de nuestras manos, como una pareja que termina por el agobio de las demandas y carencias.


Podríamos empezar a bajarnos de estas frases, y ponerle el cerebro, el resto del cuerpo a las nalgas. Cultivar un poco nuestro bienestar inmaterial.


Actitud: una opción de hacer lo mejor con lo que tenemos.


En un divertido ejemplo, Victor Kuppers, dice que las personas nos movemos por la vida como bombillas con patas. ¡Y sí que estoy de acuerdo! La física cuántica, la biología y la epigenética con el gran aporte de Einstein, han encontrado que somos organismos compuestos de energía. Por fuera parecemos sólidos, pero si observamos a través de microscopios especializados, nos volaríamos los sesos porque no hay nada sólido.


Como lo expone el biólogo Bruce Lipton en su libro La Biología de la Creencia

“cada estructura material en el universo, lo que nos incluye a ti y a mi, irradia un sello de energía único y característico”

¡Si! andamos como bombillas prendiendo o apagando. Así que tu actitud y mi actitud cuenta.


No tenemos que andar por la vida como fitness de la motivación con una sonrisa Colgate, fantástica todos los días, pero ¿por qué nos resistimos a cultivar el lado optimista de nuestra humanidad, aquel que nos ayuda a levantarnos cuando la vida nos cachetea unas mil veces?


He aprendido a través de mi vida y en la historia de otros, que siempre hay una opción de hacer algo con lo que tenemos.


Cuando estaba estudiando psicología en la universidad hace muchos años atrás, en mi casa pasamos por un año muy difícil económicamente. Me encontré en días donde había dinero para comer o pagar el transporte público para ir a la universidad. Así que muchas veces decidí caminar unas 4 horas diarias de la casa a la universidad, para comer y no abandonar mis estudios. Los tiempos difíciles pasaron, y me alegro, por no haberme dejado apagar.


Supongo que escuché la vocecita interior que por allá desde el fondo me decía "dale, tu sigue, no te desanimes, ya veras" Esa vocecita que algunos llaman intuición, y que en muchas ocasiones solemos ignorar.


Siempre podemos prender nuestra bombilla. La actitud es una opción de prendernos o apagarnos. De hacer lo mejor con lo que tenemos.

Información: una opción para aprender a observarnos.


Mirando hacia atrás, encuentro que la vida es sencilla, y pienso: "rayos! ¿por qué me la he complicado tanto?" Es decir, la vida es una sucesión de eventos diarios, lo que realmente le pone las fluctuaciones y las velocidades de adrenalina de una montaña rusa, es nuestro accionar individual y como humanidad en ella.


Nuestro cerebro irremediablemente, por su biología tiende a complicarnos la vida. Por eso, hay que abordarlo y no descuidarlo. Tenemos la tarea de nutrir todo eso que es inherente a nuestra esencia humana, y que no es tan material o visible, como nuestros pensamientos, emociones, comportamientos y decisiones.


Porque como decía Gandhi:

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”

Si, tenemos pensamientos y no están ahí de adorno, mas vale tarde que nunca, para cuidarlos un poco. Tienen una función, y como la alimentación y los músculos, necesitan atención. Leer, escuchar, informarnos de cómo trabajan para aportar a nuestro bienestar y comodidad.


No pasa nada, si nos equivocamos con nuestros pensamientos, emociones, comportamientos y decisiones, lo importante es aprender a observarnos, y volver a intentarlo un poco mejor.


Inspiración: una opción de colaboración y manos a la obra.


Las células de nuestro cuerpo, no trabajan individualmente y en competencia. Las células siempre están en acción en un trabajo colaborativo para crear organismos vivos: tú y yo. Por cierto, un gran trabajo.


Las personas como nuestras células, no están para competir, están para inspirarnos, para encender nuestra bombilla. Todos somos únicos e individuales pero creados desde la colaboración para colaborar. Estamos rodeados de ideas y aportes, para edificar nuestro bienestar y comodidad. Solo se necesita ver a nuestros semejantes y sus ideas como colaboradores.


Las ideas que percibimos positivas, nos brindan un modelo para construir nuestro camino, y las que apreciamos negativas, nos ayudan a buscar caminos alternativos. Sin embargo, la colaboración de ideas, sigue siendo eso: ideas, y la inspiración, no es como el mito de la musa que llega por arte de magia y te vuelve un escritor o un genio de la tecnología, por poner unos ejemplos.


Se necesita manos a la obra. Las ideas son el paso fácil porque estamos llenos de ellas. Ejecutar las ideas, fracasar, hacer el oso, sentirse como un idiota y volverlo a intentarlo. Eso, si, es inspirar a la vida.


La mayoría de personas que “están sentados en la comodidad” o más bien, que han encontrado bienestar en diversos aspectos de su vida, a mi modo de ver, simplemente se ponen a trabajar en ello. Buscan inspirarse, nutrir su estado mental y actitud, pero sobre todo se ponen manos a la obra.


Lo que lees aquí es mi experiencia personal. Si te resultó útil este artículo, te invito a que lo compartas con otras personas.


¡Gracias por leerme!


See you pronto Evribady!

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