• Viriliana

Un Koala en Melbourne

Yo estaba fascinada por la belleza de Melbourne, una ciudad moderna con toques de encanto antiguo. Grande, pero amigable, lo suficiente para no abrumarte. Multicultural y diversa, lo bastante como para invitarte hacer parte. Todo comenzó por Koala.


Estaba caminando en Melbourne, la ciudad que años atrás había conocido a través de “Ana Koala” una amiga que me había antojado de venir aquí, por sus historias llenas de elogios y amor por esta ciudad. Koala es su apodo, también es “Ana banana”. El caso es que le encantan los animales, y los koalas hacen parte de su lista, ahora entiendo porqué.


Cuando vi y toqué uno por primera vez, quedé enamorada, son súper tranquilos, en su flow, solo comiendo eucalipto. Me parece que para un koala la vida se resume en soñar y estar despierto, pues pasan entre 18 y 20 horas durmiendo y el resto despiertos comiendo.


Además son irresistiblemente tiernos, su piel es súper esponjosa y suave, son como ositos para abrazar. Disculpen ustedes mi cursilería pero a veces ando por la vida con un corazón derretido, dulce hasta el coma diabético. Cuando conozcan un koala me va a entender.


Yo me quería llevar uno para la casa, tenemos tanto en común: nos encanta dormir. Una vez, mi mamá me contó que cuando era bebé, ella había consultado al médico porque yo dormía mucho, el médico le contestó: "señora no se preocupe, de gracias a que su bebé la deja dormir", creo mi mamá no se dio cuenta que tenía un koala en casa.


Volviendo a Koala mi amiga, ella había estado una temporada en Melbourne estudiando inglés, una de las mejores experiencias de su vida en una ciudad que lo tiene todo. La verdad no se equivocó, encontré una ciudad muy similar a la de su descripción.


Una ciudad vibrante y diversa, llena de arte, grafitis, lenguajes, religiones, gastronomía, música. Una ciudad que te da la sensación de albergar personas y culturas de cada rincón del mundo.


Yo quedé fascinada cuando comencé a conocer gente de Japón, Turquía, Brasil, Grecia, España, Italia, China, México, Vietnam, Corea del Sur, Argentina, Venezuela, Sri Lanka, Singapur, Indonesia, Nepal, India, Alemania, Francia, Camboya, Mauricio, Rusia, Filipinas, Inglaterra, Malasia, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Canadá, Estados Unidos, Pakistán, Malta, Israel, Senegal, Nigeria, Salvador, Bolivia, Fiji. La lista continua, es larga.


Melbourne es tan diversa que también lo es su clima, en un día puedes tener cuatro estaciones. De repente ver como el sol, se vuelve lluvia, la lluvia viento, el viento una oleada de frío y luego vuelve a salir el sol. Así que no hay que preocuparse mucho por resguardarse si comienza a llover, no sucederá por mucho tiempo.


Recuerdo que Koala me habló sobre el clima, ella me advertía que Melbourne era una ciudad muy fría para nuestras almas latinas bien tropicales y primaverales, uno de los puntos desfavorables de la ciudad.


No puedo negar que esto es cierto. Aunque puedes tener el mar en cuestión de unos pasos, ó a 30 minutos de traslado, y esto es maravilloso, no es para nada chévere que el mar sea tan frio, no dan ganas ni de meter los pies, toca esperar a que llegue el verano para disfrutar del mar en bikini como si se tratara del caribe, aunque estoy exagerando, no tendrás el caribe en Melbourne por más que la ciudad sea un encanto.


Sin embargo, Melbourne parece tenerlo todo, no ha sido en vano catalogada varias veces una de las mejores ciudades para vivir. Es que Melbourne te conquista con lo amigable que es en todos los sentidos, su gente, su sistema de transporte, la confianza que sientes al caminar por sus calles de día y de noche, la belleza de sus parques llenos de verde, su arquitectura victoriana con aires modernos, los cafés, los eventos culturales, sus calles y espacios amplios, limpios y ordenados.


Una ciudad que a través de las aventuras de Ana Koala un día comencé a soñar con visitar. Ahora estoy aquí, tal cual como un koala en su árbol soñando que come eucalipto, mientras el sonido del viento lo arrulla, y que al despertar tiene las hojas de eucalipto en su cara.

Los sueños se cumplen, solo se necesitan dos cosas: soñar y estar despierto para hacerlos realidad.



¡Gracias por leerme!


See you pronto Evribady!